Fallece Christopher Hogwood, referente de la música antigua

El pasado 24 de septiembre, fallecía a los 73 años el maestro británico Christopher Hogwood en su casa de Cambridge tras una larga enfermedad. Con él desaparece uno de los pilares de lo que Eduardo Torrico ha denominado “segunda generación de historicistas”. Sólo hace algo más de un mes lo hacía otra de las grandes figuras, Frans Brüggen.

4442Christopher Hogwood (©Marco Borggreve)

Hogwood ha sido uno de los músicos más destacados en la interpretación historicista. Especialista en el repertorio barroco y primer clasicismo fue fundador de dos grandes formaciones. La primera data de 1967 junto con David Murrow, y llevó por nombre Early Music Consort of London. La segunda es la ya mítica Academy of Ancient Music. Con esta formación realizó más de 200 grabaciones, registrando por primera vez la integral de las sinfonías de Mozart con instrumentos de la época y criterios historicistas. Cabe destacar también, entre su amplio número de grabaciones, la versión que realizó en 1980 de El Mesías de Handel, acompañado por Judith Nelson, Emma Kirkby, Carolyn Watkinson, Paul Elliott, David Thomas y Simon Preston. Además de la música barroca y preclásica, también dirigió música del siglo XX, interpretando obras de Benjamin Britten, Paul Hindemith, Bohuslav Martinu o Igor Stravinski. Precisamente su última aparición en España fue con The Rake´s Progress de Stravinski en el Teatro Real.

Además de director, también fue clavecinista, perfeccionando sus estudios con maestros de la talla de Rafael Puyana y Gustav Leonhardt. Pero su labor no sólo se ciñó a la interpretación musical, sino que también realizó trabajos de investigación musicológica, publicando libros como el dedicado a la figura de Handel, editado en España por Alianza Música y hoy descatalogado. Desarrolló también una labor docente impartiendo clases magistrales en diferentes lugares, entre los que cabe mencionar el King´s College y la Royal Academy of Music de Londres.

La desaparición de Christopher Hogwood supone la pérdida de una de las grandes personalidades de la música. Pero nos quedarán sus grabaciones, siendo muchas de ellas referencias obligadas tanto para cualquier profesional de la música como para cualquier aficionado. Es verdad que en un corto espacio de tiempo han sido varios los grandes nombres que han desaparecido, y no sólo en la música antigua. Tal es el caso del mencionado Frans Brüggen, pero también de Claudio Abbado o Lorin Maazel. Por lo tanto, esperemos que las nuevas generaciones cojan el testigo con la misma pasión y entusiasmo que lo hizo Hogwood, y se continúe investigando, desarrollando y evolucionando el mundo de la interpretación.

Javier Martínez Luengo

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Rocío Pérez, una joven promesa de la lírica

Con tan solo 23 años, la soprano ligera Rocío Pérez Rodríguez puede presumir de tener una exitosa carrera a sus espaldas y de ser una de las voces más prometedoras de nuestro país. Esta madrileña formada en la Escuela Superior de Canto de Madrid cuenta ya con varios reconocimientos. El último llegó el pasado mes de julio en Irún, donde se alzó con el primer premio del XII Concurso Internacional de Canto Luis Mariano, además de con el galardón del jurado a Mejor promesa. En esta entrevista que nos concedió en exclusiva a la Revista Música Autónoma nos desvela las claves de su éxito y nos cuenta todo acerca de sus próximos proyectos.

Rocío_Pérez (1)

¿Cómo supo que lo suyo era el canto?

No lo supe hasta llevar varios años dentro del mundo de la música. Comencé mi formación con 9 años en la Escuela Municipal de Música de Parla donde tocaba el clarinete y me formaba en lenguaje musical. Poco después decidí empezar en la Escolanía Municipal y allí empezó todo.

Canté en la Escolanía durante algunos años y eso me dio la posibilidad de hacer los primeros papeles en óperas infantiles. Con 14 años tuve la oportunidad de cantar como solista en el Teatro Real con la ópera The Little Sweep de Britten; esa experiencia fue la que me empujó definitivamente a dedicarme a esto. Enseguida quise informarme de todo lo que tenía que hacer para poder estudiar la carrera de canto y con 16 años empecé mis estudios en el Conservatorio. Desde ese momento mi vida y mis estudios han ido encaminados a dedicarme a esto.

En 2013 quedó segunda en el Concurso de Jóvenes Intérpretes Españoles de Málaga, el pasado mes de julio ganó el XII Concurso Internacional de Canto Luis Mariano y el galardón especial del jurado a la mejor promesa… ¿qué cree que tiene su voz que tanto gusta?

La verdad es que no sé la respuesta. Pienso que hay varios factores que pueden influir a la hora de poder ganar un concurso, pero sin duda lo más importante, desde mi experiencia, es disfrutar y hacer disfrutar al público. Puedo recordar el último concurso de Canto (Luis Mariano) como una experiencia muy divertida y satisfactoria encima del escenario. El trabajo vocal e interpretativo ya estaba hecho con anterioridad, y ese era el momento de disfrutar de esta profesión. Cuando subí al escenario me concentré simplemente en pasarlo bien, y eso hice. Tuve la sensación de que el público lo pasaba bien conmigo y fue lo más placentero.

“La situación que estamos viviendo actualmente en la lírica es complicada y no da cabida al divismo”

Web_MG_5962Rocío Pérez en el Concierto extraordinario de jóvenes cantantes de Amigos de la ópera (©Opera World)

Siempre se ha dicho que el mejor momento para un cantante llega cuando supera los treinta años, cuando tiene “madura” la voz. Pero usted está aún en la veintena y ya cuenta con varios premios… ¿Qué opina al respecto? ¿En qué momento considera que se encuentra de su carrera?

Es verdad que un cantante puede estar sufriendo cambios en la voz hasta los 30 y eso, muchas veces, imposibilita poder empezar a dedicarte al canto con la rapidez con la que se hace en otras profesiones. En el caso de las voces ligeras, como la mía, los cambios son menos bruscos y eso nos da la posibilidad de poder empezar un poco antes la carrera profesional.

Igualmente, todavía soy joven y soy consciente de que mi voz está en constante cambio. Intento siempre cantar repertorio que vaya acorde a mi voz, y trabajo a diario para tener una técnica sana y una voz duradera.

¿Qué objetivos quiere alcanzar como soprano? ¿Hay algún personaje en concreto al que quisiera dar vida?

Siempre he funcionado con metas difíciles pero alcanzables. Por supuesto, como casi todo cantante, sueño con pisar los teatros más importantes del mundo y tener una carrera de éxito; pero lo que me da fuerza y me hace sentir feliz es la satisfacción de ir mejorando cada día y de disfrutar cada pasito de esta carrera.

Ahora mismo no tengo predilección por ningún rol en concreto, creo que cada personaje tiene su propio atractivo, pero sí que hay personajes que vocalmente han conectado más conmigo y eso me despierta cierta inquietud por trabajarlo a fondo, en un escenario. Ese es el caso de Lakmé en Lakmé de Leo Delibes.

¿Qué sopranos han sido o son sus referentes?

Nunca he sido de tener muchos ídolos, pero he de decir que siento cierta debilidad por Natalie Dessay. Ella es una soprano ligera, como yo, y oír su voz siempre me ha ayudado a mejorar en mis primeros años de formación. Es una gran actriz y una gran cantante que, en mi opinión, combina ambas cosas a la perfección.

Cuéntenos, ¿cómo es una cantante lírica del siglo XXI? ¿En el “mundillo” aún hay “divismos”?

(Ríe) Bueno, siempre se ha dicho que en el mundo de la ópera se encuentra a mucho “divo”. Desde mi corta experiencia puedo decir que he conocido a todo tipo de personas: gente más permisiva y flexible a la hora de trabajar y gente un poco más especial en ese sentido; pero he de decir que en el círculo de cantantes de mi edad he visto personas bastante frescas. Creo que la situación que estamos viviendo actualmente en la lírica es complicada y no da cabida a esta clase de comportamientos.

Participó el año pasado en el montaje de una “Caperucita Roja” que fundía la ópera con los cuentos infantiles, ¿cree que estas iniciativas favorecen que niños y jóvenes se interesen por la ópera? ¿Cómo ve el estado actual del género lírico en nuestro país? ¿Por qué cree que hemos llegado a esa situación?

Por supuesto veo esencial que se hagan proyectos infantiles en los que se pueda mostrar a los niños la cultura de nuestro país y de nuestro mundo. Ellos lo pasan muy bien y realmente disfrutan con ello. También he tenido la oportunidad de hacer cantatas con niños. He observado que el hecho de que los niños se suban a un escenario, se concentren, y por fin hagan eso que llevan trabajando con gran ilusión durante un largo tiempo, es una experiencia y un aprendizaje que no olvidan jamás.

En cuanto a la situación de la lírica en España, ahora que he tenido la oportunidad de salir al extranjero y tratar con jóvenes cantantes europeos, me he dado cuenta que el público en la ópera es bastante más amplio y diverso en países como Alemania o Francia. La situación en España es difícil y hace que los jóvenes tengamos menos posibilidades de mejorar nuestra formación y de encontrar trabajo. Esto hace que el abanico de posibilidades para un joven cantante que intenta buscarse la vida sea en su mayoría en el extranjero. Por otro lado, debo decir que me alegra que cada año en la Escuela Superior de Canto de Madrid se apueste más por la formación del cantante joven.

“Intento siempre cantar repertorio que vaya acorde a mi voz, y trabajo a diario para tener una técnica sana y una voz duradera”

loboconcaperucitaunoLa soprano en el montaje “Caperucita roja” de Opera Divertimento (©Opera Divertimento)

¿Qué nuevos proyectos tiene entre manos?

Este año he terminado la ESCM y actualmente he tenido la oportunidad de entrar a formar parte del programa “Opera Studio” de la Ópera Nacional de Rihm en Francia. Durante esta temporada trabajaré en diversos recitales y en óperas como Il matrimonio segreto de Cimarosa, La belle ou bois dorment de Respighi o Ariane et Barbe-Bleue de Dukas.

Muchos de nuestros lectores son jóvenes músicos, si tuviera que darles un consejo para su carrera ¿cuál sería?

Debido a mi corta experiencia profesional no me veo preparada para aconsejar a un compañero. Lo único que puedo decir es que, ya que tenemos la oportunidad de trabajar con lo que es nuestra pasión, nunca se deje de disfrutar y nunca se pierda la ilusión por sentir y hacer sentir a alguien.

Cristina Roldán Fidalgo

Cantorales en la Biblioteca Nacional de España

Desde el 19 de septiembre al 18 de enero del 2015 está disponible la exposición “Cantorales” en la sala Hipóstila de la Biblioteca Nacional de España donde la entidad pretende dar a conocer este tipo de libros y a la vez concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de los mismos. La entrada es gratuita y se puede visitar de Martes a Sábado de 10:00 a 20:00 y Domingos y festivos de 10:00 a14:00, los Lunes permanece cerrada.

DSC_0430Cuatro cantorales de la exposición 

Los cantorales son grandes libros de coro utilizados para el canto en la liturgia católica desde la época medieval, fabricados con pergamino (hechos con pieles principalmente de oveja, cabra o ternero) y copiados con esmero por un maestro copista. Están ricamente iluminados con imágenes hechas a mano muy trabajadas y embellecidas con tintas de oro y plata, lo que resalta la importancia que ya en su época poseían estos libros.

En la exposición se pueden encontrar los ejemplares más importantes de la colección que posee la Biblioteca, desde libros de uso personal de los monjes datados en el siglo XII, grandes libros de facistol utilizados por un grupo de mojes cantores hasta los primeros ejemplares de libros impresos. En la página web de la BNE podemos encontrar un enlace que nos permite ver las digitalizaciones del catálogo de cantorales, una herramienta que es muy útil para la investigación tanto musicológica como de otras disciplinas.

Como actividad adjunta a la exposición, el 20 de noviembre a las 19:00 horas en el Salón de Actos de la Biblioteca se celebrará un concierto de canto gregoriano a cargo de Schola Antiqua organizado con la colaboración del Centro de Documentación de Música y Danza y el Centro Nacional para la Difusión de la Música de la INAEM.

Cynthia Piris

Pablo Heras-Casado, director invitado del Teatro Real de Madrid

El pasado 4 de Septiembre, el Teatro Real de Madrid nombró a Pablo Heras-Casado como el nuevo director musical invitado, colaborando activamente con el nuevo director titular Ivor Bolton.

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El Teatro Real ha valorado la gran trayectoria profesional del español, que ya dirigió en la temporada 2010-2011, Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonnny en el año 2010, una producción aclamada por el público. Y no es de extrañar teniendo en cuenta que actualmente es el director de la Orquesta de St. Luke’s de Nueva York, y ha sido nombrado Director del Año por la Revista Musical América.

A lo largo de su carrera, Heras-Casado ha dirigido muchas de las orquestas más importantes tanto de España como de Europa, como la filarmónica de Munich, la Orquesta del Mozarteum de Salzburgo, la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig, o la Orquesta Sinfónica de Galicia. En el año 2010, recibió el premio “Ojo Crítico” de Radio Nacional de España, y dos años después le fue otorgada la Medalla de Honor de la Fundación Rodríguez Acosta.

Su prolífica carrera lo ha consolidado como uno de los directores más versátiles. Su batuta cuenta con un amplio repertorio, abarcando la polifonía renacentista y la música barroca mediante interpretaciones históricas, así como el gran abanico operístico y sinfónico, hasta las composiciones contemporáneas.

Diego Peláez

Magda Olivero, el adiós de la “umile ancella”

El pasado 8 de Septiembre se apagó la voz de una de las más grandes sopranos de la ópera verista. Magda Olivero (Saluzzo, 1910-Milán, 2014) falleció a los 104 años en un hospital de Milán tras sufrir un derrame cerebral el mes anterior.

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No todos confiaron en el talento de Magda cuando comenzaba su carrera. En una de sus primeras audiciones (cantando el aria “Mi chiamano Mimì” de La bohème), el director Ugo Tansini afirmó tras escucharla cantar: “¡No tiene voz, no tiene musicalidad, no tiene nada!”. Pero Olivero no se dejó convencer por Tansini y el tiempo le dio la razón, pues pronto consiguió despertar el interés del maestro Luigi Gerussi con el que emprendió su formación vocal.

Cuando tan solo contaba 19 años, debutó en el Teatro Vittorio Emanuele de Turín interpretando el papel de Lauretta en la ópera Gianni Schicchi de Puccini. Apenas cinco años después, en 1938, se presentó en La Scala con la Marcella de Umberto Giordano. Un año más tarde, cantó su primera Adriana Lecouvreur. Sin embargo, su frenética carrera cesó en 1941, cuando decidió abandonar el mundo de la lírica tras casarse con Aldo Busch. Fue nada menos que el compositor Francisco Cilea quien convenció a Magda para que retomara el canto, ya que consideraba que ninguna otra soprano era capaz de dar vida a su Adriana Lecouvreur como ella: “La confianza que tengo en ella para la ejecución de Adriana se alimenta e impulsa por su bello talento. De todo corazón le deseo que triunfe ahora y siempre con mi querida criatura (…)”

De este modo, se volvió a subir a los escenarios en 1951 e interpretó la famosa ópera de Cilea en el Teatro Grande de Brescia. Esta triunfante reposición se vio ensombrecida por el fallecimiento del compositor.

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En este segundo acto de su carrera dio vida a las grandes heroínas veristas, como Suor Angelica, Madame Butterfly, Fedora, Manon Lescaut o Tosca. Pero también se interesó por la música contemporánea y cantó en numerosos estrenos mundiales de compositores de la talla de Renzo Rossellini, Gian Francesco Malipiero, o Flavio Testi. Su fama le llevó a actuar en los Estados Unidos, donde desde el año 1967 cantó numerosos papeles en óperas como Medea, Fedora, Il Tabarro o Tosca. Con esta última llegó su debut en el Metropolitan de Nueva York con un éxito arrollador, a pesar de que la soprano contaba ya con 65 años de edad. Magda Olivero siguió cantando de manera incombustible, aunque cada vez con menor frecuencia. En 1993, con 83 años, se la pudo escuchar en Barcelona cantando el aria que la hizo célebre, “Io son l´umile ancella” de Adriana Lecouvreur.

Aunque cosechó gran éxito en sus actuaciones, su voz también tuvo detractores. En 1969 el periódico The Times publicaba una crítica de Peter G. Davis donde afirmaba con respecto a su interpretación de Adriana Lecouvreur: “Su voz no es una belleza para los estándares convencionales”. Ella misma fue consciente de las limitaciones de su instrumento: “Nunca he tenido voz”, afirmó en 1993, “Lo que yo tenía era la expresión, el rostro, el cuerpo, la verdad”. El talento de la Olivero no solo residía en sus capacidades vocales, sino también, y especialmente, en sus capacidades interpretativas que le distinguían de otras divas de su tiempo. En el magazine America Record Guide de 1997 se decía a propósito de una reseña de sus discos de arias: “Canta con un abandono y un fervor que te dejarán exhausto”.

Entre los vídeos que nos han quedado de ella, destacan algunos especialmente interesantes como aquel donde mantiene una conversación con Renata Tebaldi, o la grabación de una lección de canto.

Hasta siempre, Magda Olivero.

Cristina Roldán Fidalgo