Canto llano nuevo…y no tan nuevo

Concierto de canto gregoriano
Schola Antiqua
Director: Juan Carlos Asensio
Órgano: Andrés Cea

El jueves 20 de noviembre hemos asistido al concierto de Schola Antiqua, dirigida por Juan Carlos Asensio, en el marco del Simposio “La Gestión del Patrimonio Musical” organizado por el Centro de Documentación de Música y Danza en el Auditorio de la Biblioteca Nacional de España. El concierto es uno de los resultados del proyecto de catalogación de los fondos manuscritos musicales (de canto llano) que posee la Biblioteca: más de la mitad de las obras interpretadas han sido de recuperación histórica (estreno en tiempos modernos).

El Auditorio se vio inmerso en un viaje en el tiempo hasta la época medieval con el Tiento de quinto Tono de Antonio de Cabezón, interpretado por Andrés Cea al órgano. Mientras el público se deleitaba entre las notas, como si se tratara de una procesión fueron entrando en dos filas paralelas los miembros del coro vestidos de negro y con aire solemne, casi como monjes, lo que resaltaba aún más el sentimiento de encontrarse en una época pasada. Tras el Deus in auditorium, una invocación inicial en fabordón (armonización elemental) a cuatro voces, el coro se separó en dos grupos y se colocó a ambos costados del escenario, de manera que la antífona Franciscus vir catholicus, una de las piezas recuperadas, se ha interpretado de manera histórica cantando cada grupo de  manera alternada.

10808023_10204888085498466_2138808932_nFranciscus vir catholicus (MPCANT 48, Fol. 43. BNE)

“La interpretación de la Schola Antiqua fue muy destacable por la perfección en la afinación y la coordinación entre sus miembros”

Entre las piezas más interesantes está el Kyrie de la Missa La Regina, otra obra de recuperación histórica, en este caso con un estilo diferente al resto de piezas interpretadas. Mientras que en la mayoría se mantenía un ritmo constante, con una figuración más tradicional, esta obra presenta un ritmo mucho más marcado (lo que en la música se denomina “notación mensural”, escritura propia del siglo XIV), con una segunda voz a la quinta. Resultó ser un agradable punto medio del concierto, ya que aportó mucha frescura.

La interpretación de la Schola Antiqua ha sido, como siempre, muy destacable por la perfección en la afinación y la coordinación milimétrica entre sus miembros. Es de destacar también que ha cantado la totalidad del repertorio desde copias hechas del mismo libro de coro del que procedían, lo que demuestra la gran destreza musical que tienen a la hora de cantar desde las fuentes manuscritas. Otra pieza a resaltar es el gradual Hec dies, en modo III, monódica y con una melodía muy bonita.

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Hec dies (MPCANT 23, Fol. 34v. BNE)

Ha sido una velada llena de melodías que eran escuchadas por primera vez en varios cientos de años, que no dejó indiferente al público. Tanto el coro como las partes para órgano recorrieron varias décadas de historia de la música; aunque era en el órgano donde se podían evidenciar los cambios que se iban produciendo en la concepción de la música instrumental entre la Edad Media y el Renacimiento. Al acabar el concierto los asistentes ovacionaron a los intérpretes. El vídeo del concierto está disponible en el canal de YouTube de la Biblioteca Nacional donde por alrededor de hora y media se puede revivir este magnífico momento.

Cynthia Piris

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Carmen, la zarzuela basada en la inmortal ópera de Bizet

Gerónimo Jiménez, Carmen.
Coro y Orquesta titular del Teatro de la Zarzuela
Dirección musical: Yi-Chen Lin
Dirección de escena: Ana Zamora
Teatro de la Zarzuela, Viernes 17 de Octubre de 2014

_FMI_carmen_168Un momento de Carmen (©Teatro de la Zarzuela)

“La propuesta escénica fue sobria, pero carente de un punto de sensibilidad y una verdadera conexión con la historia”

¿Carmen? ¿En la zarzuela? Éstas son las preguntas que los abonados y el público asiduo al Teatro de la Zarzuela se hacían en el mes de mayo cuando se anunciaron los títulos que conformarían la actual temporada 2014/2015. Tras la cancelación de la zarzuela Maruxa (prevista en versión concierto), Carmen (zarzuela de 4 actos) es la encargada de abrir la actual temporada del coliseo. Este título es el perfecto ejemplo de la política artística llevada a cabo por su actual director, quién pretende renovar el repertorio y situarlo en el siglo XXI para así, proyectarlo al futuro.

Aunque el público pensase en un primer momento que escucharía la famosísima ópera de Bizet, en realidad, se trata de una zarzuela en el sentido estricto y tradicional del término. A finales del siglo XIX, en la temporada 1887-1888, el compositor y director musical Gerónimo Giménez decidió adaptar la ópera original a la zarzuela añadiéndola diálogos hablados que se intercalan sobre la música de Bizet. La osadía es importante ya que Carmen se ha convertido en un mito de la historia de la ópera y en un mito de “lo español”. Carmen es el prototipo de mujer valiente y luchadora en un mundo dominado por hombres. Esta obra sirve de ejemplo de cómo la zarzuela no fue un género asilado y que se dejó influenciar por otras piezas del teatro musical europeo. Curioso el hecho de que sea la primera vez que se repone esta versión desde su estreno a finales del siglo XIX.

El trasfondo de la historia es una ópera (zarzuela en el caso que nos atañe) sobre la violencia de género, como ocurre en I pagliacci en donde, los celos del hombre acaban con la vida de su amada porque “era suya y sólo suya”. Este matiz de la historia es uno de los motivos de la puesta en escena de Ana Zamora cuando en los preludios proyecta sobre el telón frases célebres de mujeres pensadoras como Emilia Pardo Bazán en donde, abogaba por la libertad personal de la mujer frente a la dependencia del sexo masculino. Más difícil de comprender para el público son las frases en griego que también se proyectaban sobre el telón del teatro. Por fin un equipo artístico conformado por mujeres a la cabeza de esta nueva producción del teatro, algo que deberían aprender el resto de teatros líricos del panorama actual. A excepción de una directora de escena en una producción concreta o pequeñas intervenciones de vestuario o coreografía, la presencia femenina en las direcciones en escena es, casi inexistente.

“La orquesta hizo una interpretación formidable bajo la batuta de la joven taiwanesa Yi-Chen Lin que debutaba en nuestro país por primera vez”

Abordar escénicamente Carmen y en versión de zarzuela es siempre un reto muy complejo al que enfrentarse. La propuesta final es sobria, sencilla pero carente de un punto de sensibilidad y una verdadera conexión con la historia. A estas alturas nadie pretende una puesta en escena en cartón-piedra con la Giralda de fondo pero, la escenografía que finalmente se ha visto, es más que discutible. Se trata de una escalera que cruza diagonalmente el escenario acompañada por tres arcos de medio punto. Una escenografía que sirve para todo y a la vez, para nada. Algunos pasajes como la famosísima canción de la habanera están bien ambientados cuando, Carmen sale del fondo del escenario caminando por un pasillo conformado por los arcos creando perspectiva, consiguiendo dar la sensación de que Carmen venía a lo lejos, desde la fábrica de tabacos de Sevilla. Otro ejemplo lo encontramos en el último acto, en la plaza de toros, cuando se sirve de la curvatura de la escalera y recoloca los arcos en la parte superior.

Apuntar algunos puntos a favor como la ruptura de la cuarta pared con la llegada de varios personajes desde el fondo del patio de butacas hasta subir al escenario por una pequeña rampa habilitada en uno de los laterales del foso de la orquesta. El vestuario podría haber caído en el costumbrismo de lo “español” aunque no es en este caso, un vestuario colorido y vistoso que contrasta a la perfección con la escenografía de un color beige monocromático. La orquesta, titular del teatro de la zarzuela, hizo una interpretación formidable, con dramatismo en los momentos justos y necesarios demostrando un gran nivel interpretativo bajo la batuta de la joven taiwanesa Yi-Chen Lin quien, debutaba en nuestro país por primera vez. El público, cariñoso durante la representación, no lo fue tanto al final de la función con aplausos de rigor breves, quizás muy breves.

Mario García Pérez

God Save The Queen: un concierto memorable

El pasado 11 de Octubre tuvimos la oportunidad de disfrutar del directo de God Save The Queen en el Palacio de Vistalegre de Madrid; agrupación constituida por Pablo Padín (Vocalista), Francisco Calgaro (guitarrista), Matías Albornoz (Percusionista) y Ezequiel Tibaldo (Bajista)

169120620El grupo God Save The Queen en concierto (©Nafarock)

“Un concierto especial, no sólo por la gran calidad musical, sino también por la capacidad interpretativa e imitativa que tienen los miembros del grupo argentino”

El grupo God Save The Queen comenzó su andadura musical en el año 1998 en la ciudad de Rosario (Argentina). No se trata de una banda al uso, sino de una banda tributo al gran alabado grupo Queen, formada en Londres en el año 1970 por Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor. Su estilo musical cabalga entre el rock progresivo, hard-rock y el heavy metal.

El concierto, con un escenario sencillo que nos recuerda al que nos presentó Queen en su gira de 1979, nos ofreció las obras más importantes y conocidas de Queen. Comenzaron con un We Will Rock You adaptada al momento en el que los músicos salen al escenario, como acostumbraba a hacer Queen. A este tema le siguieron otros como Crazy Little Thing Called Love, Another One Bite The Dust, Fat Bottomed Girls, Kind Of Magic, I Want It All, entre otros.

Uno de los momentos más emotivos y especiales del concierto fue el conocido (y siempre escuchado con los sentimientos a flor de piel) Love Of My Life, con Pablo Padín y Francisco Calgaro, imitando a la perfección todos los movimientos, gestos y manera de hacer música de Freddie Mercury y Brian May, en un escenario íntimo, muy bien iluminado en el que la guitarra acústica era la protagonista.

Todos los presentes en el Palacio de Vistalegre no podíamos ocultar nuestra satisfacción, así como el asombro que nos embriagaba por el gran directo que nos estaban ofreciendo, coreando cada una de las canciones que se interpretaron y siguiendo con entusiasmo los juegos vocales que Pablo Padín, a imitación de lo que solía hacer Freddie Mercury en sus conciertos.

En este ambiente distendido de alegría y emoción, llegó Who Wants To Live Forever, un tema emotivo con una letra profunda. Durante toda la canción, el público permaneció con las linternas de los dispositivos tecnológicos encendidos, creando una atmósfera muy íntima.

“Uno de los momentos más emotivos fue el conocido Love Of My Life, con Pablo Padín y Francisco Calgaro, imitando a la perfección todos los movimientos, gestos y manera de hacer de Freddie Mercury y Brian May”

Por último, no podemos olvidar la gran interpretación de Bohemian Rhapsody y The Show Must Go On, dos obras muy difíciles vocalmente, que ejecutaron a la perfección, además de Somebody To Love, con una ejecución especialmente asombrosa por parte de Pablo Padín. El concierto terminó con Don’t Stop Me Now, con mucha fuerza y energía.

Tras dos horas intensas, en las que se iban sucediendo estos temas y muchos más, God Save The Queen se despedía de un público entregado. El Palacio de Vistalegre apagaba sus luces tras un concierto especial, no sólo por la gran calidad musical que nos regalaron, sino también por la capacidad interpretativa e imitativa que tienen los miembros del grupo argentino, ya que no es fácil convencer a un público fiel, como es el público de Queen, de que se pueden interpretar los temas tan difíciles, no sólo musicalmente sino porque todos tenemos una idea preconcebida de estos temas, con la voz y la música de Freddie y compañía.

Por fin, podemos escuchar la música de Queen en directo, con muy buena calidad musical. Además, no podemos olvidar que este grupo cuenta no solo con el público de Queen, sino también con un público estable que ha visto en ellos una magia que nos acerca a algo que pensábamos nunca más podríamos escuchar en directo.

María Gargallo Vaamonde

El Cuarteto Enesco pone el broche final al Ciclo de Autores e Intérpretes de la UAM

Joseph Haydn, Cuarteto Op. 74, nº 3 El jinete; Ludwig van Beethoven, Cuarteto Op. 18, nº 4; y Antonín Dvorak, Cuarteto Op. 96 Americano.
Cuarteto Enesco, Auditorio Nacional de Música, 10 de Mayo, Sala de Cámara.

El pasado 10 de Mayo pudimos disfrutar en la sala de cámara del Auditorio Nacional el concierto del Cuarteto Enesco, con el cual se cerró la temporada 2013-2014 del Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Universidad Autónoma de Madrid. Un concierto marcado por el viaje, el de Haydn y Beethoven a Viena, el de Dvorak a Estados Unidos, el de la historia del propio género, la travesía de 40 años del Ciclo y el tránsito que vivió el público en la hora y media de concierto.

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El concierto abrió con el Cuarteto en Sol menor Op. 74, nº 3 “Le Cavalier” de Joseph Haydn. Con los dos primeros movimientos el Cuarteto nos mostró de lo que eran capaces, creando de ese modo una expectación que se vería recompensada. En el primero fue una demostración técnica mientras que en el segundo fue expresiva. El minuetto coincide con el momento más flojo de la tarde. Sin embargo, todo hay que decirlo, la materia prima tampoco era muy agradecida ya que no es, ni mucho menos, el mejor minuetto de Haydn. La interpretación, en tal caso, fue correcta. No  fue así el último movimiento, el que da nombre al cuarteto por el sinestésico galope con el que comienza. Un movimiento animado, divertido, que fue interpretado a la perfección y que nos preparaba para la agitación de la siguiente obra. Un buen comienzo para el viaje a través del cuarteto, que no podría empezar por otro que no fuese Haydn y que cosechó un buen aplauso por parte del público.

“Un concierto marcado por el viaje, el de Haydn y Beethoven a Viena, el de Dvorak a Estados Unidos, el de la historia del propio género, la travesía de 40 años del Ciclo y el tránsito que vivió el público en la hora y media de concierto”

En este tránsito el siguiente en aparecer fue Beethoven con su Cuarteto Op. 18, nº 4. El cuarteto Enesco hizo una interpretación enérgica y brillante trayéndonos el dramatismo aún embrionario del joven Beethoven. En el primer movimiento destacó enormemente la interpretación del violinista Constantin Bogdanas, quién luchó junto con su violín en la pequeña guerra propuesta por Beethoven entre este instrumento y las demás cuerdas. Un movimiento ansioso que se caracteriza por el Do menor, tonalidad que simboliza el conflicto para Beethoven. En el segundo movimiento, juguetón y en Do mayor, los continuos fugatos fueron interpretados a la perfección creando unas preciosas atmósferas contrapuntísticas. El tercer movimiento, un minuetto que vuelve a insistir en el violín y el Do menor, destaca por sus acentos, los cuales fueron subrayados por el Cuarteto Enesco dándole mucha fuerza a su interpretación. El trío, en Lab Mayor, tonalidad con la que suele contrastar Beethoven su característico Do menor, fue tocado con gran maestría convirtiendo la fuerza del minuetto en una calma antes de la tormenta. Como viene siendo habitual, especialmente con las obras de Beethoven, no se interpretó la famosa “seconda volta” en tempo allegro. La primera parte de este concierto terminó con el cuarto movimiento, un Allegro Rondó en Do menor. Movimiento tempestuoso y agitado que precisa, y así fue cómo se hizo, una interpretación violenta de los pasajes más enérgicos y detallista en cada uno de sus juegos contrapuntísticos. Una buena elección para finalizar la primera parte a la cual el público contestó con una sentida ovación.

11052014_cuartetoenescoEl cuarteto Enesco

“El plato fuerte de la tarde comenzó con un trémolo de cuerdas y la viola de Vladimir Mendelsshon tocando los primeros compases del Cuarteto nº 12, Op 96 “Americano” de Dvorak. El Cuarteto Enesco consiguió trasladarnos al norte de América a través de la audiotopía propuesta por el compositor”

El plato fuerte de la tarde comenzó con un trémolo de cuerdas y la viola de Vladimir Mendelsshon tocando los primeros compases del Cuarteto nº 12, Op 96 “Americano” de Dvorak. El Cuarteto Enesco consiguió trasladarnos al norte de América a través de la audiotopía propuesta por el compositor. Un tránsito, de nuevo, que empezó con un primer movimiento que destacó por la calidez de la viola, la profundidad del violonchelo y el desgarrador, pero siempre luminoso, sonido de los violines. El segundo movimiento, un pastoral con reminiscencias indias, fue el cénit de la tarde. Hay momentos en algunos conciertos, por suerte o desgracia ocurre sólo en unos pocos, en los que la música inunda la sala y el público entra dentro de ella. Es una inmersión catártica en dónde música, músicos y público consiguen una maravillosa comunión. Este segundo movimiento fue el paradigma de ese momento mágico. La sensibilidad que demostró tener el Cuarteto Enesco en este movimiento es del todo admirable, especialmente después de tocar al Beethoven agitado del Do menor. En el tercer movimiento, una variación del típico Scherzo, volvió la fuerza todoterreno del Cuarteto. Sin embargo, fue en el último movimiento cuando se logró la máxima potencia interpretativa. Un final al que el público contestó levantándose y gritando “bravos” entre una gran ovación. Pero aún quedaba la gran sorpresa final, el bis.

“El Cuarteto Enesco nos deleitó con un bis atípico que logró poner en pie a toda la sala de cámara del Auditorio Nacional”

Tras la ovación, el Cuarteto Enesco nos deleitó con un bis atípico por su fuerza y su duración. Interpretaron un arreglo para cuarteto de cuerda del violista citado anteriormente, Vladimir Mendelsshon, de la Rapsodia Rumana nº 1 de George Enesco. Un broche maravilloso con toques circenses/zíngaros derivados de la siempre animada escala húngara que consiguió levantar a aquellos que se habían resistido tras el Cuarteto Americano de Dvorak, y que, en consecuencia, logró poner en pie a toda la sala de cámara del Auditorio Nacional.

Con este exitoso concierto se dio por clausurada la temporada 2013-2014 del Ciclo de Grandes Autores e Intérpretes de la Universidad Autónoma de Madrid. Un año en el que se cumplen cuatro décadas desde que empezara esta interesante propuesta y que nos ha dejado a cada uno de los asistentes momentos musicales para el recuerdo. Lo que queda después de los violines, como diría Juan Luis Panero, es saber que, por esos momentos, su existir no es en vano.

Luis Felipe Camacho Blanco

“Una vela no pierde su luz por compartirla con otra”

Requiem, Op. 66 de David Popper, Three Pieces from Schindler’s List de John Williams y Requiem de Enrique Muñoz
Director de orquesta: Enrique Muñoz
Solistas: Ara Malikian (violín), Alfredo Guerrero, Guillermo de Juan y Pilar Jurado (violonchelo), Carmen Gurriarán y Fátima Gálvez (voz)
Auditorio Nacional de Música, 14 de Junio de 2014, Sala de Sinfónica

“Yo apunté al corazón del público, y por accidente les di en el estómago”.
Upton Sinclair (1878-1968)

Luces a medio gas y unos músicos que esperan entre afines y desafines a que el público termine de ocupar sus asientos.

El pasado sábado 14 de Junio la Orquesta y Coro de la Universidad Autónoma de Madrid, dirigida por Enrique Muñoz, volvió a deleitar al respetable con su presencia en el Auditorio Nacional, hecho que ya parece haberse consolidado como tradición al término del periodo lectivo. Junto a la Orquesta y Coro de la Universidad Autónoma de Madrid, colaboraron solistas de reconocido prestigio como los violonchelistas Alfredo Guerrero, Guillermo de Juan y Pilar Jurado, que intervinieron en la interpretación del Réquiem Op. 66  de David Popper, el violinista Ara Malikian que participó como violín solista en la interpretación de Three pieces from Schindler’s List de John Williams y las cantantes Carmen Gurriarán y Fátima Gálvez en el Réquiem de Enrique Muñoz. Junto a ellos también participaron la Coral Maestro Barbieri, la Coral el Canto y el Coro Infantil de Músicas.

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“La primera parte del concierto contrastó en su estilo minimalista con la grandiosa puesta en escena de la segunda parte, protagonizada por el Réquiem de Enrique Muñoz”

Sin duda la primera parte del concierto resultó harto atractiva para un público que acudió, en su mayoría, movido por los nombres de los solistas que intervinieron junto a la orquesta, especialmente Ara Malikian quien ya es conocedor de los llenos absolutos en sus espectáculos, en los cuales se entrega a la experiencia vívida de cada una de las piezas que interpreta erizando las pieles de quienes le escuchan y observan. El programa propuesto para esta primera parte –Réquiem Op. 66  de David Popper y Three pieces from Schindler’s List de John Williams– contrastó en su estilo minimalista con la grandiosa puesta en escena de la segunda parte, protagonizada por el Réquiem de Enrique Muñoz, obra en la que se ofrece al espectador un viaje musical desde la modalidad hasta el paisaje sonoro, todo ello envuelto en una atmósfera de texturas sonoras que en ocasiones resultaban abrumadoras para el oyente. Lejos de lo habitual, los primeros acordes no parecían transmitir el sentimiento propio del réquiem si se compara con la pieza de Popper, hecho que nos venía recordado por la interpretación de un texto en latín y sus constantes susurros. De igual modo y pese a su contemporaneidad ésta obra destaca, de forma inusual, por la enorme plantilla necesaria para su interpretación. Cerca de una orquesta de medio centenar de intérpretes junto a ciento cincuenta voces que completaban el elenco.

coro uam Coro y Orquesta de la UAM

Por otro lado y pese a la corrección con que las piezas fueron interpretadas por instrumentistas y cantantes en ambas partes del programa –aunque los metales se vieron ampliamente ensombrecidos por la fuerza de la cuerda, propia de la selección de las piezas– el programa pecó de redundante en ciertos aspectos. Si bien siempre es un placer poder asistir a un concierto de estas características por una entrada de precio reducido –lo que lo hace aún más asequible a los jóvenes bolsillos– no siempre lo es si la elección del programa reúne de forma habitual piezas de réquiem, que si no deja de ser una obra de gran riqueza histórica musical y de gran valía como vehículo de expresión, sí lo es en cuanto a la previsibilidad de los conciertos ofrecidos por la Orquesta y Coro de la Universidad Autónoma de Madrid.

“El programa pecó de redundante en ciertos aspectos. Los músicos que conforman este conjunto están capacitados para afrontar otro tipo de programas más innovadores y atractivos”

Los músicos que conforman este conjunto, y especialmente la orquesta están preparados y capacitados para afrontar otro tipo de programas más innovadores, atractivos, y ¿por qué no?, digámoslo, más alegres, sobre todo si se trata de un concierto que culmina el periodo académico y que debería, o al menos así se entiende, servir como celebración del final de una fase en el ciclo vital de este proyecto. Y es que para cada momento existe una música y cada pieza musical tiene su momento.

Elsa Calero Carramolino

“Ghost Stories”: el nuevo álbum de Coldplay

Título: Ghost Stories
Autor: Coldplay
Año: 2014
Género: Pop-rock británico

Tracklist:

1. Always In My Head.
2. Magic.
3. Ink.
4. True Love.
5. Midnight.
6. Another’s arms.
7. Oceans.
8. A Sky Full Of Stars.
9. O.

El pasado 19 de mayo de este año, el grupo británico Coldplay, aparecía con un nuevo álbum Ghost Stories. Tras dos años sin nuevo disco y después de Mylo Xyloto, disco que recibió críticas de muchos tipos, con canciones muy diferentes a las que habían incluido en álbumes anteriores, podemos decir que el resultado de éste último disco ha sido más que sorprendente.

Coldplay-Ghost-Stories-CropCarátula de “Ghost Stories”

“Tras dos años sin nuevo disco y después de Mylo Xyloto, el resultado de este último álbum ha sido más que sorprendente”

En los inicios de la andadura musical de este grupo de jóvenes, las canciones tenían letras profundas, melancólicas, unas canciones que, para ser sinceros, no tenían nada de comercial. Evidentemente, dentro de este grupo de canciones no comerciales, dirigidas a un público diferente, que tiene que pensar en el significado de las letras, un trabajo de asociación que no ocurría con las canciones de Mylo Xyloto, no estaban incluidas obras como Viva la Vida, canción que llevó al grupo al más absoluto éxito. Por eso nos han sorprendido con Ghost Stories, porque para muchos de los que hemos seguido su carrera, consideramos que ha sido retroceder un paso con respecto a Mylo Xyloto, una vuelta a la forma de hacer música propia de los primeros años.

En este álbum tenemos canciones de todo tipo. Por un lado encontramos obras como Magic, primer single que sacaron a la venta, con un carácter y una letra más parecido a lo que entendemos por Coldplay, más profunda que otras como Midnight, diferente, más parecida a lo que nos presentaron en el penúltimo disco. Sin embargo, en su segundo single A Sky Full of Stars, podemos ver una mezcla de los dos caracteres que nos han presentado Chris Martin y compañía en los discos que han sacado a la venta con el paso de los años. Una letra profunda, de amor, muy “coldplayera”, pero con un carácter divertido, posible incluso que se llegue a pinchar en una discoteca, algo impensable si nos centramos en las primeras obras de Coldplay.

Ghost Stories recupera el carácter primitivo del grupo, pero además, nos introduce en el nuevo mundo que presentaron en Mylo Xyloto

En conclusión, podemos decir que este último álbum de Coldplay, Ghost Stories, es una exposición del conjunto de todos los recursos compositivos y de producción que tiene Coldplay, recursos y formas de hacer que han ido apareciendo de forma progresiva en sus anteriores álbumes. Con un resultado sorprendente a la par que maravilloso, porque a los que hemos seguido su carrera de cerca, nos recuerda a lo que han hecho siempre, nos sentimos identificados con sus obras por ser el carácter primitivo del grupo; pero además, nos introducen en el nuevo mundo que presentaron en Mylo Xyloto que, aunque fue un cambio un poco drástico y no llegó a convencer del todo a los seguidores fieles, ha sido un álbum que ha dado a conocer la música de Coldplay en nuevos círculos y también dio la posibilidad al grupo de que en el siguiente álbum pusieran en práctica todo lo novedoso de sus canciones pero recuperando el carácter que les identificaba como grupo y como artistas.

Gracias a un gran cambio como el de Mylo Xyloto, tenemos este álbum, Ghost Stories, adaptado a todos los gustos que podemos entender como una recopilación de todas las formas que ha tenido el grupo de hacer su música, atrayendo, por tanto, a viejos y nuevos seguidores.

María Gargallo Vaamonde

La masonería visita el Auditorio

Viajes lejanos. Ciclo Satélites n. 13
Camerata Ultreia
Auditorio Nacional de Música, 27 de Mayo de 2014, Sala de cámara

La noche del 27 de mayo se llenó de misticismo en la Sala de Cámara del Auditorio Nacional, enmarcado en el Ciclo Satélites, la Camerata Ultreia interpretó varias obras de los dos compositores masones más conocidos: W. A. Mozart y L. V. Beethoven. Los que conforman la Camerata son Fernando Aguilera, Pablo Alonso, Ariel Hernández y Luis Izquierdo como tenores; Juan García Marqués, Pedro Llarena y Francisco Santiago como bajos; Sergio Espejo al clave/órgano/piano y Luis Antonio Muñoz como bajo y director.

masoLa masonería visita el Auditorio

El concierto duró alrededor de hora y media, la primera parte estuvo dedicada íntegramente a Mozart con arias con coro y lieders inspirados en los ideales masónicos como Die Maurerfreude (La dicha masónica) KV 471 o Lied der Freiheit (Canción de la Libertad) KV 506; otras obras estaban compuestas expresamente para los ritos masónicos como Zur Öffnung der Freimaurerloge (Para la ceremonia de inauguración de la logia masónica) KV 483. La segunda parte compartían  el escenario las obras de Mozart y Beethoven, grandes arias y coros de La Flauta Mágica KV 620 o la Eine kleine freimaurer (Una pequeña cantata masónica) KV 623 deleitaron al público.

“El aire de misticismo de la temática del concierto, en combinación con una selección de obras exquisitas dieron a la noche un matiz especial”

Las obras de Beethoven fueron escasas en relación con el otro compositor, pero todas muy buenas. Destacaría la Bundeslied (Canción de la Hermandad) Op. 122 aunque las otras dos piezas no se quedaron atrás Was ist der Maurers ziel? (Cuál es la meta del masón?) WoO 117 y Bei der Aufnahme eines Maurers (En la iniciación de un masón) WoO 126. El director Luis Muñoz inició el concierto con un pequeño discurso explicando el proceso que siguió durante la investigación de este repertorio y la concepción de la masonería por parte del público en general, que relaciona la masonería con una época oscura enraizada en la Edad Media, también explicaba el contenido de las obras antes de cantarlas, puesto que todos los textos estaban en alemán, con lo que contribuyó bastante al disfrute del concierto en su totalidad.

Todas las obras fueron arregladas para cuatro voces por el director de la Camerata y la claridad vocal en la interpretación es uno de los principales aspectos positivos del concierto, la interpretación del piano, por ejemplo, no estaba del todo brillante como se esperaría aunque dada la complejidad de las reducciones orquestales hace comprensible que pueda haber algún fallo durante la ejecución. Tras la gran ovación por parte de los asistentes, los músicos nos obsequiaron con un bis. En definitiva, el aire de misticismo de la temática del concierto, en combinación con una selección de obras exquisitas dieron a la noche un matiz especial.

Cynthia Piris